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30 de marzo de 2016

Atardecer rojo



Then, a scarlet beam of light broke into the room like a bleeding wound.

La luz rojiza del atardecer entra a través de las cortinas cerradas, dentro la oscuridad es casi absoluta y los rayos tenues sólo alcanzan a dibujar contornos insinuantes.
-¿Y bien?
Su voz rompe el silencio de una noche que no ha llegado pero que ha empezado horas atrás.
-¿Qué?
Se oye cómo se mueve, se desplaza por la habitación para acercarse.
-¿Que qué dices a mi oferta?
Silencio, las respiraciones entrecortadas parecen estar acompasadas entre ellas.
-Que no estoy tan loco, no todavía.
-Una pena. Supongo que aún no has visto lo suficiente, tu noche ha sido muy corta como para que hayas podido conocer la oscuridad.
-Te he conocido a ti.
Un brillo metálico, un roce frío, una mirada aún más gélida, una sonrisa sarcástica.
-Vaya idea que tienes de mí, soy mejor de lo que piensas... no puedes admitirlo porque no has visto desaparecer el último rayo de luz, pero lo harás, no te preocupes. Lo harás antes de lo que piensas y, entonces, entenderás mis palabras.
-Tus palabras son sólo locura.
-Y la locura también te alcanzará a ti, todo es cuestión de tiempo.
El sonido de un seguro al ser retirado, la caricia de un dedo tembloroso sobre el gatillo.
Silencio.
El último rayo de luz ilumina una mancha roja antes de desaparecer y dar paso a la noche.

23 de agosto de 2013

Lo bueno, poco dura.

-¿Recuerdas aquel día?
-¿Cuál de todos?
-EL día. Cuando todo iba bien, cuando escribimos aquella lista con todo lo que queríamos hacer, cuando aún estábamos todos juntos, cuando éramos algo así como felices.
-Claro, creo que fue el mejor.
-Lo fue.
-¿Entonces?
-Pensaba en que desearía volver, porque en aquel momento todo iba bien y nadie habría dicho que después de este tiempo la vida nos lo habría quitado todo.
-Pero sabíamos que aquello no duraría siempre.
-Sí, pero, siempre esperamos que lo bueno dure un poquito más y, cuando desaparece, lo echamos tanto en falta que olvidamos seguir adelante.